domingo, 13 de mayo de 2012

Sacré bleu.

Para vivir un año es necesario

morirse muchas veces mucho. 

-Ángel González-


Ya nunca hablamos de esto:
De las veces en que violé el código de los desamparados
a punta de memoria,
de que miro y no me veo reflejada en nadie,
de mi esqueletal concepto de abrazo.
Es todo muy desalentador...

...y ahí está la vida,
conmigo hincada en el lomo hiriente,
silencio agarrando silencio,
conmigo, y ya muriendo.

Solo yo sé de qué vive y de qué muere tu honor
pero ahora he conocido a un poeta
y ya no tengo tiempo
de desearte buena suerte en tu nueva cama
ni de venderte mi droga al oído.

Que la vida no es amable,
eso ya lo intuí,
muy de lejos,
antes,
en aquellos años de juventud.
Es todo muy desalentador...

...pero yo aún te sigo porque creo
que en el fondo hay algo,
y que el arpa cárdena de mis pasiones
no volverá a ser egoísta.

Ya nunca hablamos de esto:
Todo sería distinto si estuvieras aquí
o si jamás hubieras estado,
pero ahora he conocido a un poeta,
boca negra y azules manos,
y hemos apalabrado mordernos los fallos.


Paula Sanz.

sábado, 28 de abril de 2012

The sweetness at the bottom of the cake.

Man hands on misery to man.
It deepens like a coastal shelf.
Get out as early as you can,
and don't have any kids yourself.
-Philip Larkin-


No me queda nada de lo que era,
por eso tengo que rellenarme de nuevo
con cualquier guarrería,
porque no soporto esta vida limpia que llevo.

Hasta que no encuentre alguien que sepa hilar
cinco frases bellas detrás de una blasfemia,
hasta que no se me encojan los dedos de los pies
con el terraplén de una boca,
voy a ser muerte.
O peor, pena.
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- ¿No te molesta que ahora todo el mundo escriba?
- Cuando baje la espuma, ya veremos qué altura tenía la ola.
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Esto se reduce a que soy un saco de huesos
que nadie nunca ha querido,
porque doy angustia
o porque no doy bien,
y me estás haciendo llorar
con esa manía tuya de apedrearme los recuerdos.

Me cuesta sopesar lo que me pasa,
esta personalidad aparatosa 
que no me quito ni tiesa,
estas rarezas, estas profundidades, estos dobladillos.
Es tan complejo encontrarme,
y me estás haciendo llorar
con esa manía tuya de decir: 
haz lo que quieras, pero a mí.
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- ¿Entonces qué te asfixia?
- Me asfixia el cierre temporal de sus piernas.
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Ni en un millón de daños
voy a aprender a sortearme
pero si alguien pudiese solo apoyar su mano sobre mi mano
y regresarme
quizás así entonces yo encuentre sensato aceptar
que yo le quería por muchas más razones de las que perdí.
Que estoy intentando salir viva de aquí.
---------------------------------------------------------------------------------- -¿Y de dónde salen tantos poetas?
- Amiga - dice - es que hay mucha gente jodida en Madrid.
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Paula Sanz

domingo, 8 de abril de 2012

A mouth made to do violence on.

-La vida es una muerte que nos lleva tiempo.
Emily Dickinson-



Veo color fucsia mientras reboto en el suelo y vuelvo a alzarme en el aire. Para quien quiera morderme el cuello, sabrá a sal y a colonia. Se me alborota el pelo, me doy empujones con la gente que me rodea, veo azul neón, veo naranja tibio, me casco la voz. -¿Quieres otra copa?- oigo, -No,no,no, gracias, si es que me las estoy tirando encima-. Y entonces, por primera vez, en mis ojos no hay sitio para nosotros dos. Soy solo yo, con mi vocación de incidente de diminuta tragedia. Con los campos ociosos de mi cuerpo donde no se recolectan los arándanos. Con las manos sumisas de mis tardes. A medio vuelo, las puntas del pie casi tocando la superficie pegajosa, el empeine en una curvatura que se parece a un orgasmo delicado, se desata en mí la libertad. Consiento que le dés paso a una mujer nueva que sepa naufragar cada cinco palabras, que puedas escoltar a tu gusto. Yo estoy que reviento pero no más ropa interior sudada de incoherencia. Noto la ginebra reverberar en mi garganta y me trona el pecho con la música. El humo de los cañones me difumina, veo amarillento, veo verde lima, sujeto un hielo entre mis dientes hasta que me duele. -¿Estás con alguien?- oigo, -No, ahora soy yo la que está sola-. Sin esa persistencia tuya, que aparecías de golpe y lo estropeabas todo y yo lo estropeaba también. Aunque no siempre; a veces nadábamos juntos río arriba entre las algas y nos sacábamos jugo, felices, tranquilos. Esto se lo hará el humano mutuamente hasta la eternidad: un juego de palas y sangre, contigo y sin tí, contigo y sin tí. Intento descalzarme pero noto los cristales en mis plantas. He aprendido de una en una las normas de los talones y las medias rotas. -¿Te vas ya? Quédate, anda- oigo, -Si me quedo vas a tener que sacarme de aquí como un saco de patatas. Nos vemos-.


[...]

Al llegar a casa, me quedo en blusa fumando en la ventana. Yo no fumo pero hoy me viene bien. Es curioso, que las cosas muten de esta forma, que yo me sorprenda haciendo lo que tantas veces te he visto hacer. Que sea esta intimidad infinita y menuda la que me quedo de tí. Veo burdeos, veo gris niebla, veo rosa seda y ya ves, tú me la pagas con hembra y yo me termino el cigarro encantada poco antes de las seis-cuarenta y tres.


Paula Sanz

domingo, 1 de abril de 2012

Lick the palm of the burning handshake.

Quant aux gens que j'accuse, je ne les connais pas, je ne les ai jamais vus, je n'ai contre eux ni rancune ni haine.  Ils ne sont pour moi que des entités, des esprits de malfaisance sociale.  Et l'acte que j'accomplis ici n'est qu'un moyen révolutionnaire pour hâter l'explosion de la vérité [...]
Émile Zola,  J'accuse,  1898


 
1. J'accuse ma moyenneté (I accuse my averageness).

Me olvido de abrocharme los botones del vestido por las prisas. Hago llamadas importantes con voz importante y doy las gracias cada cinco minutos (gracias de seguir viva, digo). No suelo cenar, duermo siestas a las dos de la mañana y se me dispara la nómina (el disparo en mi sien, casi). Me proyecto, medro, aprendo, capturo, progreso. Perfecciono el apretón de manos, descruzo las piernas en el momento justo. Me engulle el éxito, me abraza el éxito, voy a comprarme vestidos con cremallera porque
my time is money, 
repiten aquí hasta la saciedad y yo me tapo los oídos: me da pánico ser capital humano. Ser tan aria como ellos me inmuniza cuando digo que soy del sur de Europa, que aquí es sinónimo de parasitismo económico y desempleo. En la calle de las embajadas me pagan por conducting strategic analysis and being foresight-oriented, que es como llaman aquí a pensar, aunque ser analista estratégico senior no les impide mirarte las piernas mientras te explican gráficos. Los viernes por la noche me cruzo con mi antítesis en fiestas de expatriados donde solo se hablan lenguas bárbaras.

2. J'accuse ma gourmandise (I accuse my gluttony).


Por cada euro que cobro se endurecen más las rocas de mi cantera. No quiero decirlo, no quiero decirlo pero eres la viva imagen de mi soledad y mi fracaso. Mejor tú que nada, mejor tu atención que nada, sentir que aún existe una masturbación con nombre propio. Haz algo conmigo, dame cuerda. No me obligues a decirlo más, no me obligues pero podrías ser cualquiera y sin embargo, te quiero más para mí. El recuerdo de las flores rotas bajo la almohada se arruga en mí. Me abrumaba la vida entonces, me abrazaba la vida, tengo claro que
                                            nuestro tiempo era oro,
so much so I would still be willing to get earthly with you, even though the only thing you ever got right was kicking up my dust. Go on and tell me again how beautiful my breasts are, how I would be damned to eternally remain undressed from the waist up if you were granted the rare honour of bridling my bareness. I am shamelessly gagging for it. For the manlier you. For the uncivilised us.


3. J'accuse notre fragilité (I accuse our frailty).

Don't get me wrong, dear. I am not letting your theatrical betrayals fall apart at the seams. My mendings itch but I will last it out. Our pathetic threads have been spindled; now I dare us to
let gold rust but learn from time.
Se te perdona que me apostaras en una partida de dados, tus ademanes de casanova barato, tu lujuria de cristal. Se me perdona el recordarte a la carta (en forma de momentos, de frases: tú fumando en la ventana;  no me das miedo, Paula) y a deshora.
Se te perdonan el rechazo, la acritud y la vuelta a destiempo. Se me perdona el recordarte a la carta (en forma de momentos, de frases: quitarte las gafas antes de seguir; vuelve ya a Madrid) y a deshora.



paulasánchez y Paula Sanz

viernes, 23 de marzo de 2012

E=mc2


· Enunciado del problema:
6 días y 3/4 de cada 7, un número desproporcionadamente malsano de veces, me apetece que eclosionemos.


· Fórmula para calcular las dimensiones del despropósito:
E=mc2: aunque la masa se halle en reposo, la energía se conserva. Es decir, existe una relación cuantitativa entre masa y energía cada vez que la una se transforma en la otra, como en las eclosiones que insisto deberían mantenernos ocupados.


· Resolución:
Las potencias de exponente par son siempre positivas.
Ese 1/4 del 7º día no quiere ni oír hablar de estallidos porque hasta la Paula que piensa con la cabeza se da cuenta de que vaya ridículo de eclosión aquella que puede acabar en un bostezo. Sigo una algoritmia de rabias cuando me descubro incapaz de responder a tus reflexiones sobre la dependencia del comercio exterior que pone entre las cuerdas a la economía holandesa o el entramado de gaseoductos que tapiza Eurasia y Oriente Medio. Tienes la comprensible costumbre de bajar la mirada cuando no contesto, o no contesto lo suficiente. Nos veo venir y eclosionar en decepción. El exponente par que constituimos es potencialmente delusorio.  


La distancia de un punto, P, a una recta, r, es la menor de la distancia desde el punto a los infinitos puntos de la recta.
Tendría que haber una manera de recorrer una distancia menor desde las eclosiones por tanteo (las dudas) hasta las eclosiones con conocimiento de causa (la certeza). Esta noche he descubierto que no bajas la mirada cuando hablo de cocinar para provocar placer sensorial, de no dormir con nadie el sábado para poder tener algo que hacer el domingo si llueve, de retomar preceptos socialistas y de hacer la revolución. También he descubierto que no quiero alcanzar la recta r, porque la Paula que piensa con la cabeza sabe que tú lo que buscas es una mujer que te provoque admiración, y que mis convicciones de panfleto sesentayochista no van a hacerte feliz ni mucho menos.



paulasánchez

martes, 13 de marzo de 2012

Lenguas para asuntos domésticos y empresas inútiles.


Día 1 
‘You look nice today.’
‘Um, you mean, like, healthier?’

Una española no es arisca adrede, te lo prometo, pero es que de donde yo vengo se halaga distinto. Tuviste la mala fortuna de regalar la palabra más tibia del inglés −I mean you can have nice weather or you can have nice tea, but for Heaven’s sake not a nice woman− a una persona de lengua a borbotones, que diría Paula Sanz. No sé en holandés cómo te saldrán los calculos −whether the amount of times you say the Dutch equivalent of nice to a woman is proportional to her giving in, or the art of applying indicators to instincts−. Nice es intraducible al español, porque de donde yo vengo las palabras son corrosivas de puro voraces y se te gastan los labios de hablar dramático, de hablar colmado, de hablar como Dios manda –properly wouldn’t live up to the original either, you see−. Por un segundo calibro la posibilidad de explicarte que de donde yo vengo la mujer es placentera −‘You look pleasurable today’ would have worked neatly as a compliment, for instance−, grata, atractiva, llamativa; cualquier golpe de voz no monosilábico que a ti te llene la boca y a mí me derrumbe. –In a split second, that was me quieting my racing thread of thought and that was you shrinking your compliments away–

Día 2
‘You have a nice taste for clothes.’
‘Hum. That’s a comment only a woman would make.’
‘But— it’s a nice thing to be told, isn’t it?’

Es muy divertido ver cómo ya estamos con el nice y cómo ya estás solicitando indicaciones. –Don’t get me wrong, it is nice, just not the kind of praise that would derrumbarme (instead of the bland English topple), truth be told. I am terribly sorry to return the compliment by mumbling whatever about having a word later on the flattering failure, I mean, issue, but– los hombres pensáis que se nos ha de informar de que somos agradables a la vista. Nada más lejos de la realidad: por un segundo calibro la posibilidad de confesarte que a mí me derrumba que me taches de perspicaz, de salada, de ocurrente, que tu doctorado no es el mejor marco para pretender que atisbes mi agudeza y que mi paupérrimo inglés parece obstinadamente disconforme en materia de hacerte reír, pero para explicártelo necesitaría media hora y una lengua con hambre. –In a split second, that was me quieting my racing thread of thought and that was you shrinking your compliments away–

paulasánchez

y La casa de los espíritus, de Isabel Allende, en el título: [...] Estaba convencido de la superioridad del inglés sobre el español, que consideraba un idioma de segundo orden, apropiado para los asuntos domésticos y la magia, para las pasiones incontrolables y las empresas inútiles, pero inadecuado para el mundo de la ciencia y de la técnica, donde esperaba ver triunfar a Alba. 

jueves, 8 de marzo de 2012

Porque éramos jóvenes.



Not easy to state the change you made.
If I'm alive now, then I was dead,
though, like a stone, unbothered by it.
Staying put according to habit. 

Te sucede a tí también, que echas de menos mi calor. Perdón, era una pregunta. Lo pregunto. ¿Echas en falta la pulpa violácea de nuestra conmoción? El eje vertical de nuestras montañas, los densos ríos de astros en eclosión. Se me va la mano con las metáforas. Que si tu cuerpo echa de menos a mi cuerpo, entiéndase. Es normal, verdad, tiene que serlo, porque somos los posos de un magnetismo natural, de una encarnación humana. Porque hemos tenido sexo, hemos follado como se dice ahora, y solo es eso.

You didn't just toe me an inch, no-
nor leave me to set my small bald eye
skyward again, without hope, of course,
of apprehending blueness or stars.

Parece que si no es sobre tí solo se me ocurre escribir sobre mí y mejor no remar en esa dirección. No sé si mi temática es recurrente o ilimitada, ¿me estoy repitiendo en este momento?, es que no sé. Me lanzas hacia unos ritmos que me gustan, unas sintonías en las vísceras muy apetecibles. Perdón,  ha sonado a canibalismo sádico. Me vuelvo un remolino de fuego y espinas cuando se me deja suelta por las noches pero tú me reposas. Desde que nos hemos hecho mayores, como insultan ahora, la soledad me hace un daño imperdonable. Mi destreza es que no le planto cara y a mi alrededor cae mi juventud como moscas. He dicho destreza por no decir flaqueza, es que suena igual.

I didn't know what to make of it.
I shone, mica-scaled, and unfolded
to pour myself out like a liquid.
I wasn't fooled, I knew you at once.

Hay un monstruo bailando a mi ritmo, dejándome creer que voy a librarme del estigma, esperando a reventarme el pecho un día con su monotonía. Por eso me planteo si te sucede a tí también, que se te escancia la vida y tu boca muere de aridez y entonces piensas en mí, a borbotones. Si te ves desnudo delante del espejo y aparezco yo en tu mente como mera asociación del deseo lascivo. Estoy siendo específica, ilustrando un poco el asunto.

I started to bud like a March twig:
an arm and a leg, an arm, a leg.
From stone to cloud, so I ascended.
Pure as a pane of ice. It's a gift.  

¿Porque es eso, no? No es nada barroco ligado a las almas. No es que haya un hilo invisible entre tu pulso y el mío que me devuelva incesantemente a tí. No es que tu seas agua y yo yerma. No es tu alegoría en mi nuca, no soy yo que ya no recuerdo cómo saltar la valla. Resulta que el oscuro nido de mis manos supura el dúctil peso de las tuyas y te echo de menos porque has profanado con soles mi tumba. Te aguantas si no lo entiendes. Esta vez no pido perdón por tanta metáfora.


Paula Sanz and Sylvia Plath. 

miércoles, 7 de marzo de 2012

Lange Voorhout a las 19:34.

[...] apartar la vista del edificio ese que no sirve más que para aprobar recortes, sí, el Parlamento, iluminado en medio del canal, y hace un viento [...]


Te levantas a las 5:45 porque nunca tardas menos de dos horas en leerte el periódico. La lectura es sacrosanta desde que la última vez se quedaron atónitos cuando afirmaste que parte de las tropas española desplegadas en la Operación Atalanta eran fuerzas especiales: como para volver a opinar sin fundamento. No es sano pero es lo que hay.

La mitad de las veces no desayunas más que un café largo porque las tiendas aquí cierran a las 17:3o y no hay Cristo que salga antes de esa hora de trabajar, así que hasta el fin de semana se alargan las reservas de comida del piso tan eficientemente que en tiempos de economía de guerra habrías sido la envidia del lugar. No es sano pero es lo que hay.

No pagas el tram porque es prohibitivo y jamás hay revisores: es lo que tiene que el transporte esté subvencionado para los locales. Aquí entra el concepto del becario español, que vive en un estado de tensión constante ante la visión de una chaqueta que rece Conducteur. Es una trampa para los de fuera porque, ojo al dato, no conducen sino que revisan. Este estado de alerta tampoco es sano, pero es lo que hay.

Casi no llegas al trabajo porque se te olvida que no puedes irpor el carril bici, cuántas veces te lo tengo dicho. A los bicicletistas les da igual: te esquivan pedaleando con tacones y hablando por el smartphone; bicicleteo nivel experto. A las 12:15 todo estómago en el Norte ruge y el tuyo no es una excepción. En Holanda solo existe un género de alimento y se llama sándwich. Al final tiras por la borda tus promesas de seguir comiendo a las tres y como Dios manda porque (y esto es una verdad como una catedral) Holanda tiene los mejores panes y los mejores quesos de la historia y tú ya has descubierto que estabas hecha para el pan negro con miles de cereales y el queso con comino. Sigue sin ser sano, pero qué infeliz eras cuando aún no lo conocías.

Sales del número diecipico de Lange Voorhout a las 19:34 porque no quedan más que los de la limpieza y te da apuro que no puedan limpiar a gusto. Ojalá estuvieras en esta calle a esta hora para verla vacía y nocturnada: hay bruma sobre negro y farolas que irradian rombos de luz de latón difuminados entre la bruma. No podrías apartar la vista del edificio ese que no sirve más que para aprobar recortes, el Parlamento, iluminado en medio del canal, y hace un viento del quince, maldito tiempo holandés, pero qué gusto dar ver las banderas ondear sobre el puente de piedra y se te quita el embobamiento de golpe porque ya vuelves a estar en medio del carril bici y te han vuelto a esquivar y joder qué envidia de bicicleteo, yo de mayor quiero bicicletar como un holandés.

paulasánchez