martes, 1 de noviembre de 2011

Marx aplicado a ti.


«[…] la ley absoluta del sistema de producción capitalista es fabricar plusvalía. Lo que el comprador de la fuerza obrera se propone es enriquecerse haciendo valer su capital […]»
Te he estado observando y ya sé percibir cuándo te parece atractiva una mujer: la acaricias visualmente de soslayo, sonríes arrastrado concentrando el peso de la media sonrisa en una comisura, refugias con dejadez una mano en el bolsillo y, con la otra, fumas (fumas, más). Hay gente que me hace querer ser mejor persona. Tú, en cambio, me haces querer ser más guapa. Eso no es buena señal.

«Así como en el mundo religioso el hombre se halla dominado por la obra de su mente, del mismo modo, en el mundo capitalista, lo es por la obra de sus manos.»
Te he estado observando, y, de tanto observarte, me he dado cuenta de que besas suave (besas suave, y a placer). Hasta los dos besos del saludo más trivial, los das sosegadamente, confiriéndoles una belleza extraordinaria. Hay éticas que premian la abstracción de los pensamientos impuros. Tú, en cambio, los propicias. Esa señal y yo nos conocemos.

«[…] la concurrencia impone como norma imperativa la de que en la fabricación de una mercancía no se invierta nunca más que el tiempo de trabajo socialmente necesario para su producción, puesto que [...] cada productor tiene que vender sus mercancías a los precios del mercado […].»
Yo rechazo una economía –y, por ende, una sociedad– de mercado porque, según esta, se es en la medida en que se compite. Encuentro detestable verla (verla, a ella) y sentir  la necesidad de hacerme valer: ser más ocurrente, ofrecer más conversación, mendigarte más complicidad. Me ridiculiza. Remplaza por leyes de concurrencia la fraternidad humana. Hay personas cuya atención no convoca certámenes. Tú, en cambio.

La señal es de frenado.


paulasánchez y fragmentos de El Capital

4 comentarios:

  1. Este texto es tan tuyo, que si me lo leyeran con los ojos cerrados en mitad de China, sabría que lo has escrito tú:)

    Y ostras ''Hay gente que me hace querer ser mejor persona. Tú, en cambio, me haces querer ser más guapa. Eso no es buena señal.'' Cuántas veces me habrá pasado esto y jamás lo he puesto por escrito (ni tan bien)!;)

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  2. Quizá exagero, pero qué feminidad.

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  3. Que forma tan genial de unir la teoría económica con los sentimientos.

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